MISIÓN MALVINAS - BANDA DE HERMANOS

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    El submarino que inventó una guerra

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    CAW
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    El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por CAW el Lun Ago 06, 2012 11:38 pm

    Introducción:

    A medida que uno indaga en los espacios a los que va accediendo, va encontrando un mundo desconocido de artículos, temáticas y -sobre todo- autores de un calibre y un poder combinado de indagación, paciencia y acceso a fuentes de primerísima mano, que es poco conocido en lo referente a Malvinas y la Guerra de 1982.

    Algunos de ellos -por suerte- han logrado traspasar exitosamente la barrera del anonimato (o "audiencia chica") que implican los Foros Virtuales. Entre ellos, el innovador Mariano Sciaroni brilla ya por si solo, pero -quizá por propia voluntad, o por alguna otra causa que no conozco- el caso de Alejandro Amendolara es único. Cada vez que supongo haber dado con alguna cosita nueva sobre Malvinas, él -seguro- ha escrito y publicado algo (aunque sea breve) al respecto. El caso del desembarco secundario de Teal Inlet, parece habérsele escapado... pero no pierdo la esperanza de que en algún momento tropezaré con un escrito suyo al respecto.

    En este caso, este artículo que a continuación adjunto, refiere la "supuesta zarpada" de un Submarino Nuclear de la Royal Navy, en los "idus de Marzo" de 1982, con destino al Atlántico Sur. El resto, se lo dejo al autor, que bien que lo hace por si solo.

    Una referencia mas: el texto fue publicado por primera vez en 2009, en la Revista Manual de Informaciones, del EA, número correspondiente a Mayo-Julio de ese año (N°2). Hace cuatro meses, Daniel y la gente de elsnorkel.com , volvieron a colgar el artículo en su sitio, registrándose centenares de lecturas del mismo. Acá el link del que esta copia está tomada: http://www.elsnorkel.com/2012/04/el-submarino-fantasma.html

    CAW

    El Submarino Fantasma
    miércoles, 4 de abril de 2012 | 22:19


    El 30 de marzo de 1982 se anunció en medios británicos la zarpada del submarino nuclear británico HMS Superb rumbo al Atlántico Sur. Sin embargo, pocos días después, esta embarcación apareció en su base en Escocia. La difusión de la información errónea de manera premeditada, fue el disparador de acciones decisivas.

    En el prefacio del libro “Malvinas: El Gran Relato”, [1] Umberto Eco destacaba que la historia del submarino británico HMS Superb “es la verdadera historia de cómo se construyó una historia inventada”[2], y en consecuencia, puntualizaba su interés en el modo en que había crecido la historia del submarino, a partir de un rumor vago. Quedaban en pie varios interrogantes, respecto de quién había inventado el submarino, y en particular, quién se habría beneficiado la difusión del rumor.

    El 26 de marzo de 1982, mientras evolucionaba la crisis diplomática con Gran Bretaña por los incidentes en Georgias del Sur, en Buenos Aires se recibe la información de que los británicos habían destacado hacia las Islas Malvinas al RRS John Biscoe (desde Montevideo), con un destacamento de Royal Marines, y al RRS Bransfield (desde Punta Arenas). Si bien eran embarcaciones operadas por civiles, estaban afectadas a tareas de abastecimiento de la Royal Navy, y se sumarían al buque HMS Endurance, operando en el área y que amenazaba desalojar por la fuerza a los operarios civiles en Puerto Leith.

    Ese mismo día, ante el evidente refuerzo de la guarnición británica, en Buenos Aires se resolvió realizar un despliegue preventivo de fuerzas al Atlántico Sur, a fin de estar en condiciones de adoptar medidas si la evolución de la situación así lo requería. “Por lo tanto, [se] ordenó preparar todo lo necesario para zarpar el 28 de marzo”[3], lo que finalmente se cumplió, por la tarde, en dicha fecha.

    Entonces, si bien la decisión había sido tomada, el uso de la fuerza quedaba supeditado a la evolución de las negociaciones diplomáticas, “y por ello se ordenó expresamente al Comandante de la "Operación Rosario" (desembarco en Puerto Stanley), que la misma podía ser cancelada si se lograba un arreglo diplomático antes del 1° de abril de 1982 a 18.00 horas”. [4]

    Mientras tanto, la percepción en Londres era que Argentina no llegaría al extremo de una invasión. El ministro de Relaciones Exteriores británico, Peter Carrington, estaba convencido que la forma de actuar en estas circunstancias era “disuadiendo” a los argentinos a que se abstuvieran de recurrir a la fuerza. “El 24 de marzo tuve que informar a mis colegas del Gabinete que las negociaciones con Argentina podrían llegar a un término, y que no podríamos excluir la posibilidad de acción militar en última instancia”. [5]

    Entonces, el 25 de marzo, la Primer Ministro británica autorizó a preparar planes de contingencia. Se evaluaba que la presencia del destacamento de Royal Marines en las Islas Malvinas, y los refuerzos que llegaban desde Montevideo, serían insuficientes para disuadir a los argentinos. “Se examinaron las opciones familiares, con las conclusiones familiares. En un período de tensión en aumento, podía desplegarse un SSN [submarino nuclear] hacia la región. Si se lo hacía abiertamente, ello podría servir como una útil disuasión, pero sólo a la espera de mayores refuerzos navales”. [6]

    Se decidió el refuerzo en el Atlántico Sur, siguiendo las propuestas de despliegue de un submarino nuclear, pero en forma encubierta dado lo delicado del momento. El 29 de marzo por la mañana, el Ministro de Defensa británico, John Nott, se reunió con el First Sea Lord, Admiral Sir Henry Leach para instruirle poner en alerta algunas buques y para el envío de un submarino nuclear previo análisis de los compromisos de despliegue con la OTAN. Esa misma mañana se informó que el HMS Spartan estaría disponible, “pero que tomaría dos o tres días equiparlo con el armamento necesario, aprovisionarlo para una misión muy prolongada, y alistarlo con los torpedos correctos”. [7]

    La expectativa era que este submarino zarpara el 31 de marzo, para llegar al área de las Islas Malvinas, entre el 11/12 de abril. Al respecto, Thatcher expresó que “el submarino tardaría dos semanas en llegar al Atlántico Sur, pero podría comenzar a ejercer su influencia sobre los acontecimientos inmediatamente. Mi sentimiento instintivo me decía que había llegado el momento de demostrar a los argentinos que íbamos en serio” [8], tal vez interesada en hacer perder el carácter encubierto del despliegue.

    De todas maneras, Nott consideraba aún insuficiente el envío del HMS Spartan. “La siguiente mañana, martes 30, regresé a la oficina y le pedí al Estado Mayor Naval de preparar un segundo submarino”. [9] Enterado del nuevo despliegue, Carrington insistía en que resultaba insuficiente: “Ya habíamos enviado un submarino nuclear y ese día habíamos acordado enviar un segundo, a fin de ayudar a contrarrestar cualquier movimiento agresivo de la marina argentina, que aún se asumía no sería inminente. Yo quería enviar un tercero, pero la decisión fue postergada”. [10]

    Pero la crisis diplomática entre ambos países seguía escalando, y los medios británicos, ante la falta de noticias concretas, ya hablaban de una “invasión argentina”, lo que ponía en aprietos al gobierno de Margaret Thatcher. “La primer ministro sabía que el 30 de marzo se ventilaría el tema de defensa en el Parlamento y que el incidente de las Georgias del Sur la perjudicaba”. [11]

    “El deseo de reafirmar al Parlamento y a la prensa que se estaban tomando acciones firmes, llevó a que el despliegue se filtrara el 30 de marzo” [12], lo que ocurrió en oportunidad en que un ministro del Foreign Office, Robert Luce había concurrido a presentar un informe al Parlamento, en donde, de acuerdo a Nott, Luce fue “atacado” por varios parlamentarios conservadores “por la falta de acción del gobierno”, por lo que debió haberse insinuado el despliegue del submarino. “Estoy seguro que no lo especificó, pero cierto número de parlamentarios tory corrieron bajando las escaleras para especular con la prensa parlamentaria, entre otros, que el gobierno había despachado un submarino.” [13]

    Así, en los pasillos de Westminster, varios parlamentarios comentaron a los periodistas allí presentes, que submarinos nucleares estaban siendo despachados hacia el Atlántico Sur debido al empeoramiento de la crisis en Georgias del Sur. “Pero detrás de estas sensatas misivas se encontraba el poderoso lobby de la Armada Real, de la Falkland Island Company, de la British Antartic Survey y el interés creciente de la propia Primera Ministra que deseaba aprovechar la máximo la situación creada para obtener un rédito político”. [14]

    Geoffrey Archer, corresponsal de defensa de la ITN, quien el 26 de marzo había observado que el submarino HMS Superb zarpaba apresuradamente de Gibraltar, replegado de las maniobras con otros buques de la Royal Navy (Ejercicios “Springtrain”), dijo: “Juntamos dos más dos e hicimos cinco” [15], asumiendo entonces que este había sido el primer SSN en ser desplegado y que ahora estaba en camino al Atlántico Sur.

    Otros corresponsales pronto siguieron el informe de la ITN sobre la misión del HMS Superb en el Atlántico. Jon Connell, corresponsal de defensa del Sunday Times, describe el proceso: “Debido a que la información era tan escasa, uno la recogía a veces de otros colegas, a veces de leer otros periódicos, y tomando lo que no eran realmente confirmaciones sino probablemente conversaciones con alguien en el Parlamento o alguien en el Ministerio de Defensa que podría indicar, sí, que había un submarino en camino, o algo a esos efectos. No puedo recordar con precisión en esa instancia qué fue lo que nos hizo imprimirlo”. [16]

    Pero, al momento de la “filtración” en los pasillos del Parlamento, ningún submarino británico tenía proa al Atlántico Sur. El HMS Splendid, junto con el HMS Spartan recién zarparían el 1° de abril.

    “La historia del Superb había cobrado velocidad por sí misma, porque era creíble en sí misma pero, fue alentada por el Gobierno?- Sí, responde una minoría de corresponsales de defensa. No, dijeron otros. [17] [18] El entonces vocero del Ministerio de Defensa británico, Ian Macdonald, declaró: “El error de los medios sobre el Superb fue extremadamente útil para nosotros, pero di instrucciones precisas a mi equipo de nunca decir nada más que: “Como Uds. saben, nunca discutimos la posición de los submarinos nucleares.”. [19]

    Si bien ante la Cámara de los Comunes, en el debate del 3 de abril de 1982, Margaret Thatcher puntualizó que: “En tanto, prometimos no tomar acciones que escalaran la disputa por el temor de precipitar el evento que nuestros esfuerzos estaban dirigidos a evitar.” [20], la omisión en negar la información errónea no hizo más que alimentar el rumor y explotar la noticia en beneficio del Gobierno. Años más tarde, en sus memorias, la primer ministro reconoció: “no me molestó demasiado cuando se filtró la noticia de esta decisión”, [21]

    Pero, si bien pareciera que la difusión del rumor habría estado destinada inicialmente a apaciguar la opinión pública interna en Gran Bretaña, la noticia actuó también como un medio de engaño o decepción destinado a disuadir a los decisores en Buenos Aires, en ese momento como un arma de política exterior durante la crisis diplomática.

    Así, la decepción, puede entenderse como “la información diseñada para manipular el comportamiento de otros induciéndoles a aceptar una presentación falsa o distorsionada de su entorno físico, social o político”. [22] Para lograr el efecto deseado, “los mecanismos de la decepción son muy simples; es sólo un problema de alimentar al enemigo con indicadores falsos e información por todos los canales de sentidos y fuentes posibles.” [23]

    “Una decepción no tendrá éxito en su objetivo si el enemigo no cree en la fuente o en el plan de cobertura”. [24] “Además de contar con la capacidad física en elementos bélicos y canales de control de dichos elementos, se debe comunicar al adversario, puesto que de nada sirve contar con una capacidad si ésta no es conocida, por lo menos vagamente, por el adversario a quien se intenta disuadir de atacar”. [25]

    Siguiendo esos principios, el mensaje llegó a Buenos Aires proveniente de varias agencias de noticias internacionales. El canciller argentino, Nicanor Costa Méndez recuerda el análisis de esas noticias y el convencimiento que ellas generaron en Buenos Aires: “Los medios anunciaban diversos despliegues de fuerzas que no eran contradictorios entre sí; los diarios más destacados, la radio y la televisión habían adoptado un tono claramente nacionalista y agresivo.” [26]

    Apenas difundida la noticia, el encargado de negocios de la Embajada Argentina en Gran Bretaña, Ministro Atilio Molteni, enviaba a Buenos Aires la siguiente información: “Noticia dada a las 10.00 PM por ITN Thames, del envío de dos submarinos nucleares al Atlántico Sur, fue anunciada antes de reiteración parcial por Lord Buxton en persona de mensaje a V.E. contenido mi 741. Este contexto otorga a esta información seriedad. Locutor afirmó se trata de unidades Hunter Killer no necesariamente con armamento nuclear. Uno de ellos habría zarpado el jueves pasado (25 de marzo) desde Gibraltar” [27] Un segundo mensaje confirmaría la información: "...Periódicos informan ampliamente sobre presunto envío de uno a dos submarinos nucleares con capacidad nuclear. Algunos diarios aseguran haber recibido confirmación del Gobierno Británico de que submarino “Superb” salió de Gibraltar, jueves 25 de marzo. Noticia no fue confirmada ni desmentida por Foreign Office...". [28]

    La maniobra de decepción se estaba consumando. “Se suponía que las filtraciones aparecidas en la prensa británica no eran inocentes (pues no lo habrían sido en Buenos Aires) y que la referencia a los movimientos de los barcos sin duda era anterior a la hora que aparecían en la prensa”. [29]

    Estas noticias confirmaban las sospechas que los británicos estaban tomando una línea dura con el objeto de dilatar la crisis y reforzar el despliegue militar en las Islas Malvinas. Con ello, los británicos alcanzarían la superioridad militar al arribar el primer submarino nuclear a la zona.

    Si efectivamente el submarino HMS Superb había zarpado de Gibraltar el 25 de marzo, su arribo a las Islas Malvinas ocurriría a partir del 10 de abril, lo que entonces haría imposible cualquier maniobra argentina ante la pérdida de la sorpresa estratégica. “Esta desfavorable modificación de la relación de fuerzas, en acuerdo con las conclusiones del Grupo de Trabajo Conjunto, hacía no factible la recuperación militar, de modo que esa fecha —10 de abril— resultaba el término del periodo durante el cual podíamos operar con éxito.” [30]

    El almirante norteamericano Harry Train, Comandante Supremo Aliado del Atlántico, quien entrevistó personalmente al almirante Anaya después de la guerra, sobre los efectos de disuasión de un submarino, y su papel en la crisis de 1982, expresó: Submarinos?. Asustan a la gente. La gente no los entiende. No se los ve. … Pueden empujar a uno a pasar el umbral de la guerra, que es lo que sucedió en el caso de las Islas Malvinas, estoy realmente convencido –al igual que Anaya-, que eso fue el “disparador de la guerra”. [31]

    “Manipular la conducta de otro a través de las amenazas es un fenómeno natural.” [32], y la noticia del despliegue del HMS Superb “no necesitaba ser verdad para lograr el efecto deseado”, tal como expresara Henry Stanhope,[33] corresponsal de defensa del periódico británico “The Times”, admitiendo que en tiempos de guerra la manipulación de las noticias resulta conveniente para la obtención de los fines buscados.

    Los grupos de presión vinculados a las Islas Malvinas buscaron congelar las negociaciones entre los gobiernos por la soberanía, magnificando la crisis en las Georgias del Sur, y pretendiendo justificar la militarización del área. El Gobierno de Margaret Thatcher generó el rumor de la zarpada para aplacar la creciente opinión pública adversa generada por la crisis, pero inmediatamente utilizó la noticia como factor de disuasión estratégica contra Argentina, sea para prevenir una escalada armada, como para eventualmente posicionarla en un mejor plano diplomático, cuando los submarinos verdaderos –no el HMS Superb- llegaran a las aguas del Atlántico Sur.

    Sin embargo, tal como señala el propio Peter Carrington, renunciante a su cargo después del 2 de abril de 1982, “la disuasión puede fallar: y si falla, uno se enfrenta a las opciones de rendición o la guerra. En el caso de las Malvinas, falló. Tuvimos guerra”. [34]

    Citas:

    [1] Escudero Chauvel, Lucrecia; “Malvinas: El Gran Relato – Fuentes y Rumores en la Información de Guerra”; Gedisa Editorial; Barcelona, 1996.
    [2] Escudero Chauvel, Lucrecia; ob.cit., pág. 19.
    [3] Büsser, Carlos A., contraalmirante IM (R); “Operación Rosario”, 2ª Edición, AORIM; Buenos Aires, pág. 33.
    [4] Anaya. Jorge Isaac, almirante; “La Crisis Argentino – Británica de 1982”; Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades; Buenos Aires, 1988, pág.20.
    [5] Carrington, Peter; “Reflect on Things Past – The Memoirs of Lord Carrington”; Collins; London, 1988; pág. 365.
    [6] Freedman, Lawrence; “The Official History of the Falklands Campaign – Vol. I”; Routledge; London, 2005.
    pág.165.
    [7] Nott; John; “Haven´t We been Here Before – Afghanistan to the Falklands: A Personal Connection”; Discovered Authors Diamonds; London, 2007; pág.27.
    [8] Thatcher, Margaret; “Los Años de Downing Street”; Editorial Sudamericana; Buenos Aires, 1993; pág. 177
    [9] Nott, John; ob.cit.; pág. 28.
    [10] Carrington, Peter; ob.cit.; pág.366.
    [11] Gamba, Virginia; “Estrategia – Intervención y Crisis”; Editorial Sudamericana; Buenos Aires, 1985; pág. 204.
    [12] Freedman, Lawrence; ob.cit.; pág. 202.
    [13] Nott, John; ob.cit.; pág.32.
    [14] Gamba, Virginia; ob.cit.; pág. 141.
    [15] Mercer, Derrik, Mungham, Geoff, y Williams, Kevin; “The Fog of War”; William Heinemann Ltd.; London, 1987, pág. 199.
    [16] Harris, Robert; “GOTCHA! – The Media, the Government and the Falkland Crisis”; Faber & Faber Limited; London, 1983, pág.93.
    [17] Mercer, Derrik y Otros; ob.cit.; pág. 199.
    [18] Nigel West atribuye la filtración a un submarinista del Ministerio de Defensa, que transmitió la información a John Miller, de la sección diplomática del Daily Telegraph, en “La Guerra Secreta por las Malvinas”; Editorial Sudamericana; Buenos Aires, 1997; pág. 50.
    [19] Mercer, Derrik y Otros; ob.cit.; pág.199.
    [20] House of Commons; “The Falklands Campaign – A Digest of Debates in the House of Commons – 2 April to 15 June 1982”; HMSO; London, 1982; pág.6.
    [21] Thatcher, Margaret; ob.cit.; pág. 176.
    [22] Whaley, B.; “Towards a General Theory of Deception”, en Military Deception and Strategic Surprise. Frank Cass; Londres, 1982; citado en Marín, Francisco A., “Engaños de Guerra”; Inédita Editores; Barcelona, 2004; pág. 15.
    [23] Haswell, Jock; “The Tangled Web – The Art of Tactical and Strategic Deception”; John Goodchild Publishers; Wendover, 1985; pág.42.
    [24] Latimer, Jon; “Deception in War”; The Overlook Press, Peter Mayer Publishers, Inc; New York; 2001.
    [25] Gamba, Virginia; ob.cit.; pág. 24.
    [26] Costa Méndez, Nicanor; “Malvinas: Esta es la Historia”; Editorial Sudamericana; Buenos Aires, 1993; pág. 179.
    [27] Anaya. Jorge Isaac; ob.cit. pág.10.
    [28] Anaya. Jorge Isaac; ob.cit. pág.10..
    [29] Freedman, Lawrence y Gamba-Stonehouse, Virginia; “Señales de Guerra”; Javier Vergara Editor; Buenos Aires, 1992; pág. 107.
    [30] Anaya. Jorge Isaac; ob.cit..pág.10.
    [31] Charlton, Micheal;.“The Little Platoon - Diplomacy and the Falklands Dispute”, Basil Blackwell Ltd., 1989.
    [32] Freedman, Lawrence; “Deterrence”; Polity Press, Cambridge, 2007; pág. 6.
    [33] Mercer, Derrik y Otros; ob.cit.; pág. 201.
    [34] Carrington, Peter; ob.cit.; pág. 362.[b]
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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por njl56 el Jue Ago 09, 2012 7:44 pm

    Excelente aporte CAW
    Excelente!
    muchas gracias


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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por J@vier63 el Jue Ago 09, 2012 8:07 pm

    Gracias CAW
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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por Tordillo_c222 el Vie Ago 10, 2012 12:11 pm

    No puedo leerlo ahora, le pegue una mirada y pinta lindo, gracias CAW!
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    Mensaje por Sergio DAlesio el Vie Ago 24, 2012 11:13 am

    Excelente informe Christian!!!!!

    Un abrazo


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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por rodrigocarra el Sáb Ago 25, 2012 2:32 am

    Christian tu informe fue furor.. Muy bueno.
    Sergio hermano que gusto leerte.
    Abrazo

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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por CAW el Sáb Ago 25, 2012 4:39 pm

    rodrigocarra escribió:Christian tu informe fue furor.. Muy bueno.

    Sergio y Rodrigo, gracias por los comentarios.

    Una aclaraciòn nomàs, ya que creo que no fui muy claro: el texto es de Alejandro Amendolara. Yo solo lo lei, lo rescatè y lo colguè acà.

    Una sugerencia: pongan en el buscador ese nombre y veràn la cantidad de cosas que ha escrito el mencionado.

    Saludos
    Christian

    PD: Que alguien contacte a Marcantilan y le pregunte como va el texto de los submarinos SSN de la RN en piquete anti-aèreo. Lo espero hace meses y no hay noticias.
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    J@vier63
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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por J@vier63 el Lun Ago 27, 2012 7:19 am

    Alejandro es una eminencia!
    Y Mercantilan no se queda atras!

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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por CAW el Dom Feb 24, 2013 7:47 pm

    Para el que no se enteró o no pudo acceder al mismo, acá dejo el último articulo de Mariano Sciaroni sobre submarinos que empiezan guerras.

    Como el mismo autor dice, es indispensable leer este articulo como una pre-cuela al que da origen a este Thread. El mismo fue posteado hace dos semanas en el sitio de elsnorkel.com, donde se lo puede consultar con fotos, mapas y una edición impecable como es habitual en el sitio de Daniel. Este es el link directo: http://www.elsnorkel.com/2013/02/operaciones-edipo-los-submarinos-que-no.html

    Operaciones Edipo: Los submarinos que no debían llegar a Malvinas

    Corrían los últimos días de marzo de 1982, cuando fue detectado un submarino nuclear en los accesos noroccidentales (el área marítima al noroeste de Escocia).
    Posiblemente el sistema SOSUS (Sound Surveillance System – el sistema de hidrófonos en el lecho marino, operados por la OTAN para la detección de submarinos) haya dado la alerta inicial acerca de un intruso que pasaba la brecha Groenlandia – Islandia – Reino Unido (el “GIUK gap”) y se introducía en el Océano Atlántico, para luego virar con rumbo sur.

    Junio 1982, otro submarino soviético clase Victor, el HMS Superb y la probable interceptación del primero en el “Área de Búsqueda Bravo”. El banco Rockall se encuentra al oeste del área “Bravo” La carta sirve para ilustrar la zona de operaciones (HMS Courageous Association)

    El HMS Superb (comandante James Perowne), un submarino nuclear de ataque clase Swiftsure, era el buque de alerta, encargado de lidiar con sumergidos incursores en aguas británicas. El 26 de marzo había arribado a Gibraltar, donde estaba programado permaneciera cinco días, como un parate de las ejercitaciones que estaba desarrollando (especialmente colaborando con los simulacros de guerra antisubmarina) en el marco de “Springtrain 82”

    “Un submarino soviético está tratando de colarse en nuestra área de ejercicio norte”, se le informó a la tripulación, que tuvo que cancelar apresuradamente sus reservas en hoteles del área. Horas más tarde, el Superb zarpaba de Gibraltar. Desde allí, puso rumbo al norte, hacia el Banco Rockall. Ajeno a la crisis que se agravaba en las islas Georgias.

    Sin embargo, la partida del Superb fue observada por un periodista de la cadena ITN, llegando este a la errada conclusión que el submarino se dirigiría al sur, para influir en los sucesos que allí se desarrollaban. Luego, es conocido que la noticia no fue desmentida por el gobierno británico, recipitando el inicio de la argentina “Operación Rosario”, la recuperación de Malvinas (en tanto se consideraba que, con un submarino nuclear en zona, el desembarco resultaría imposible).

    * * *

    “Tenemos un problema ruso”. Roger Lane-Nott, comandante del HMS Splendid (un gemelo del Superb), se sorprendió ligeramente al escuchar la noticia, apenas había puesto un pie en la Sala de Operaciones. Otro submarino había sido detectado en los accesos noroccidentales. Las órdenes para el HMS Splendid eran las de zarpar de inmediato desde la base de Faslane, en el Firth de Clyde, encontrar al enemigo y seguirlo subrepticiamente.

    Dos de los siete submarinos nucleares británicos de ataque disponibles se preparaban para la interceptación. No resultaba cómodo para la Royal Navy tener un intruso tan cerca de algunas de sus principales bases navales. Poco tiempo después, el incómodo visitante había sido encontrado por el HMS Splendid y, se estimó interpretando su firma acústica, que se trataba de un submarino soviético clase OTAN Victor III (Proyecto 671RTM). Nuclear y de ataque, hacía poco tiempo había sido introducido en la flota roja, constituyendo uno de los orgullos de su servicio silencioso.

    Sin embargo, el 29 de marzo, en horas de la tarde, una emisión captada en VLF obligó a Lane-Nott a ir a profundidad periscopio, para tomar una comunicación en código, que le informaba de la escalada en el Atlántico Sur y la necesidad de volver a puerto, a avituallarse para un despliegue operacional hacia aguas de Malvinas. Con alguna molestia, el HMS Splendid tuvo que abandonar la persecución de este contacto, al que su comandante consideraba como “particularmente dificultoso” y volver a Faslane. Sería tarea de otros medios, pero principalmente de la Royal Air Force (RAF), retomar la cacería.

    * * *

    No era el primer intruso al que debían perseguir los Nimrod Mk.2 que operaban desde Kinloss y St Mawgan, enmarcados en el Grupo 18 de la RAF. De hecho, este era la séptima “Operación Edipo” (Oedipus Operation) que se programaba; por cierto, mucho más interesante para las tripulaciones que las habituales misiones de la “Operación Tapicería” (Tapestry Operation), de control de buques pesqueros.Según doctrina, en interminables vuelos, los grandes cuatrimotores especializados en guerra antisubmarina comenzaron a sembrar barreras de sonoboyas pasivas omnidireccionales (LOFAR) que interceptaban la derrota proyectada del incursor.

    El primero de abril la búsqueda dio sus frutos, obteniéndose un contacto sólido en horas de la madrugada y, sumando más boyas LOFAR y también DIFAR (direccionales) se consideró que podría tratarse del mismo submarino acechado por el HMS Splendid.
    A las 9 de la mañana, cuando otro Nimrod había tomado la posta monitoreando el campo de sonoboyas, el incursor expuso brevemente la vela, elevándose la categoría del contacto a CERTSUB y aprovechando la tripulación de patrulla para tomar una fotografía del submarino.

    El submarino, desde entonces y conociéndose detectado, puso rumbo norte, manteniéndose en la isobata de 500 brazas. En horas vespertinas el contacto se perdió definitivamente, no pudiendo ser retomado por ninguno de los tres vuelos posteriores. Cabe hacer notar que la aparición del intruso coincidió con la llegada a las Islas Hébridas (a unas 100 millas náuticas al noroeste de donde se obtuvo la fotografía) de un buque de inteligencia soviética de la clase Primorye, el Zaporozhye (CER-501) de 4.500 toneladas de desplazamiento y cargo del Capitán de Primera Clase P. Zyryanov
    El Zaporozhye, razonablemente, habría monitoreado toda la actividad de la defensa antisubmarina británica, así como ambos buques soviéticos deberían haber registrado la zarpada del ya reabastecido HMS Splendid hacia aguas de Malvinas, hecho ocurrido el mismo día 1º de abril.

    Es innegable que el submarino soviético se encontraba en inmejorables condiciones para seguir al HMS Splendid rumbo al Atlántico meridional. No hay constancias que así lo hiciera, pero es un interesante dato el que el buque espía soviético efectivamente acompañó a la flota británica con rumbo sur.

    A todo evento, el conflicto ni se había desatado y ya un submarino soviético merodeaba cerca de medios navales que navegaban hacia las islas. Por otra parte ¿Fue casualidad que los soviéticos se encontraran allí en dichas fechas? ¿Sabían algo de lo que ocurriría días después, y la necesaria actividad de los submarinos británicos?

    * * *

    Dos semanas después, fue detectado otro incursor, un submarino nuclear soviético posiblemente de la clase OTAN Charlie (Proyecto 670), que navegaba al oeste de las Islas Británicas y con rumbo sur. El contacto inicial había sido del HMS Superb (que no había regresado a puerto desde que zarpara de Gibraltar), que pasó la posta a los Nimrod de la RAF.

    El Superb se dirigió a puerto, bromeando su tripulación que ingresaría como el HMS Surprise (sorpresa): al fin de cuentas, la prensa mundial lo consideraba en aguas de Malvinas. Con la crisis de Malvinas en apogeo, se tuvo especial consideración a este merodeador, a los fines de controlar que no se dirigiera al sur (donde podría afectar las operaciones británicas) o, por lo menos, conseguir mantener actualizada su posición en forma permanente.

    Se llevaron, entonces, a cabo 7 misiones “Edipo/8” (entre los días 14 y 15 de abril) donde los Nimrod desarrollaron tácticas antisubmarinas, hasta que el seguimiento fue pasado en “caliente” (sin haber perdido jamás el contacto) a los P-3C Orion de la U.S. Navy.

    La presencia del Charlie y el rumbo que llevaba reavivó la discusión acerca de la posibilidad que medios soviéticos se vieran involucrados en las operaciones de combate.
    El mismo 15 de abril a la tarde (mientras el submarino era ploteado minuciosamente), se llevó a cabo una reunión de ministros del gabinete británico, donde se discutió acerca de las reglas de empeñamiento para la “Operación Paraquet” (el ataque a Georgias del Sur) y se discutió brevemente acerca de la posibilidad de interferencia por fuerzas comunistas. En horas de la noche, el Foreign and Commonwealth Office (equivalente al Ministerio de Relaciones Exteriores), consideró:

    “sería prudente acercarse a Moscú para alertarlos de mantener sus buques de superficie y submarinos bien lejos del Atlántico Sur, y de la Zona de Exclusión Marítima en particular, a los fines de minimizar el riesgo de encuentros fortuitos en cualquier acción naval que sea necesaria”

    En tanto ello, se envió inmediatamente un telegrama cifrado el embajador británico en la Unión Soviética (Sir Curtis Keeble), solicitando se le comunique textualmente al gobierno de la Unión Soviética que:

    “El Gobierno de Su Majestad expresa su deseo que el gobierno soviético tome las medidas necesarias respecto sus navíos en el área sudatlántica, y tome las precauciones del caso, manteniéndolos alejados, a los fines de evitar errores, accidentes o malinterpretaciones”

    El día 17, el mensaje fue pasado telefónicamente a las autoridades moscovitas, que no realizaron ninguna manifestación al respecto (solamente dieron un “recibido”), pero aprovecharon para refrendar su posición contra lo que consideraban una guerra de agresión británica. En todo caso, la tensión se diluyó el a la mañana del día siguiente, cuando un avión norteamericano Orion operando desde Rota (España) confirmó que el submarino, finalmente, había ingresado por el Estrecho de Gibraltar al Mediterráneo.

    Quizá porque era su misión original, o quizá porque los soviéticos reconsideraron su posición a la luz de lo informado por el embajador británico.

    * * *

    Pocas horas más tarde, un vigía del buque auxiliar RFA Olmeda, en las costas de la Isla Ascensión juntamente con gran parte de la flota, creyó ver un periscopio, generándose gran alarma.

    Y los fantasmas soviéticos comenzaron a materializarse nuevamente.

    Bibliografía.
    • Amendolara, Alejandro “El submarino fantasma”, en Revista "Manual de Informaciones", N°2, Vol. LI, abril de 2009.
    • Coleman, Ian “Nimrod operations in the Cold War”, en Journal 33 Royal Air Force Historical Society, Northmoor, 2005.
    • Freedman, Lawrence “The official history of the Falklands campaign”, Tomos I y II, Routledge, Londres, 2005.
    • G.A. Chesworth, G. A., Vice Mariscal del Aire (RAF) “Libro de Operaciones del Grupo 18 Royal Air Force”, National Archives, legajo AIR 25/1908.
    • Imperial War Museum “Lane-Nott, Roger – IWM Interview”, número de catálogo 17274, cassette 3.
    • Perowne, James “The submarine and the operational level”, en The Naval Review, Vol 84, nº3, Julio 1996.
    • Ring, Jim “We come Unseen. The Untold Story of Britain’s Cold War Submariners”, John Murray Ed, Londres, 2001.
    • Varios, “Presence of Soviet shipping in area of Falkland Islands”, National Archives, legajo FCO 7/4507.

    El autor.
    Mariano Pablo Sciaroni es Abogado y Magister en Estrategia y Geopolítica. Escribió “Malvinas – Tras los Submarinos Ingleses, así como numerosos artículos sobre temas navales y de Malvinas.
    Para contacto con el autor: marcantilan@yahoo.com.ar
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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por J@vier63 el Lun Feb 25, 2013 7:48 am

    Que interesante CAW, gracias por el material.

    PD: Conozco a algunos de los integrantes de la Bibliografia...
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    Re: El submarino que inventó una guerra

    Mensaje por rodrigocarra el Lun Feb 25, 2013 6:22 pm

    Muy Bueno, gracias CAW.
    Un Abrazo

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    Re: El submarino que inventó una guerra

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